” Desde adolescente y hasta entonces siempre había sufrido de sobrepeso y últimamente había llegado a la obesidad. Por lo que decidí poner remedio como tantas otras veces, por mi cuenta, pero comencé a relajarme y por lo tanto, de vez en cuando me permitía volver a mis malos hábitos volviendo a recuperar parte del peso perdido”

Hola, soy Cristina Martínez, actualmente tengo 27 años, mido 165 cm y he perdido 35 kilos.

Todo comenzó en enero de 2016. Después de unas largas fiestas navideñas decidí subirme a la báscula y descubrí que había llegado a un peso récord, 105 kilos.. Empecé a controlar mi peso y alimentación de manera autónoma y dos meses después había adelgazado 7 kilos pero me comencé a relajar y por lo tanto, de vez en cuando me permitía volver a mis malos hábitos volviendo a recuperar parte del peso perdido.

En el preciso momento en el que fui consciente de que esto no podía seguir así, decidí contactar con Cristian Galián para que me ayudase en mi reto de perder peso. Él se mostró muy atento y rápidamente se puso a trabajar en mi dieta para hacerla lo más amena y personalizada posible. Me preguntó qué alimentos eran los que más y menos me gustaban, cuáles eran mis horarios laborales y de tiempo libre, qué relación tenía yo con el deporte y cuáles eran mis costumbres alimentarias hasta la fecha. Una vez él tenía la dieta preparada para mi, la estudiamos juntos, y me dió unas pautas a seguir sobre “mi nueva vida”. Estas pautas fueron:

  • Decidir un día de la semana para comunicarle mi peso en ayunas, en mi caso decidimos que serian los viernes.
  • Cumplir la dieta tal y como él me había detallado.
  • Hacer una “comida trampa” al mes.
  • Salir a caminar una hora diaria en ayunas de lunes a viernes. Cristian me recomendó caminar en la calle, escoger un camino diferente o motivador para mi y no visitar el gimnasio porque él sabe que a mi no me gusta y podía agobiarme.

COMIENZA MI NUEVA VIDA

Por lo tanto, “mi nueva vida” comenzó el lunes 11 de abril de 2016 con exactamente 100 kg 900 gramos. Estaba muy motivada, como ya os he comentado anteriormente, he fracasado en varias ocasiones, pero ¿Por qué esta vez iba a ser diferente? Pues porque tenía un objetivo muy concreto y motivador, en algo más de un año, en concreto en junio de 2017, iba a celebrar mi boda y deseaba lucir un bonito y elegante vestido, en definitiva, mostrarme radiante en este día tan especial.

No puedo decir que la dieta ha sido dura pero, los tres primeros días fueron los más sensibles, a cierta hora de la tarde tenía la sensación de estomago vació y aunque había merendado continuaba teniendo hambre pero después de superar la primera semana, esa sensación de ansiedad y ganas de comer más desapareció. Los días iban pasando. Salía a caminar cada mañana y después de un mes había perdido algo más de seis kilos.

UN PUNTO DE INFLEXIÓN

“Mi error siempre ha sido que después de perder algunos quilos bajo la guardia y me relajo, volviendo a caer en los malos hábitos respecto a mi alimentación.”

Hasta el momento todo era como siempre, yo me mostraba muy motivada, iba perdiendo peso, empezaba a hacer calor y la boda la veía algo lejana, quedaba más de un año. Entonces, cometí el error de introducir más fruta después de las comidas en mi dieta y sin consultar con Cristian, cuál fue mi sorpresa cuando al viernes siguiente la báscula me sorprendió indicándome que apenas había bajado 200 gramos de peso. Al comunicarle a Cristian el peso de la semana se mostró sorprendido y él era consciente de que algo no iba bien. Después de descubrir mi fallo, hablamos sobre la dieta y rápidamente Cristian me hizo recapacitar y entender que no solamente me estaba equivocando en ese momento, si no que lo había estado haciendo mal siempre. Mi error siempre ha sido que después de perder algunos quilos bajo la guardia y me relajo, volviendo a caer en los malos hábitos respecto a mi alimentación.

Después de esta conversación, que me sirvió para recapacitar, analizar y entender que estaba aprendiendo a cambiar mi forma de vivir, me hizo más fuerte. Continué con mi rutina alimenticia de manera mucho más madura y decidida a no volver a errores pasados. Por lo tanto, estaba preparada para continuar con mi reto y afrontar el verano decidida a no volver la vista atrás. Pasaron los meses de verano y desde mayo a septiembre había perdido algo más de 15 kilos. Tengo que decir que en estos meses solo había seguido las indicaciones de Cristian, salir a andar una hora diaria en ayunas, la dieta personalizada que hizo para mi y solamente realicé las “comidas trampas” cuándo él me indicó.

“en ese momento la gente comenzaba a darse cuenta de mi cambio, pero algo curioso es que yo no me veía tan diferente, yo continuaba siendo yo, me miraba al espejo y me veía tal cual”

Para mi estos meses no han sido difíciles, solamente mostré cierto malestar una semana de agosto, la cual hacia mucha calor y tuve que sustituir mis caminatas diarias en la calle por las caminatas en la cinta del gimnasio, con aire acondicionado. En este momento, la gente comenzaba a darse cuenta de mi cambio físico, todos me alagaban y hacían referencia al cambio, pero algo curioso que me ha pasado a lo largo de este proceso es el de que yo no era consciente de mi cambio, es decir, yo no me veía tan diferente, yo continuaba siendo yo, me miraba en el espejo y me veía igual. Os preguntareis si no veía cambios en mi ropa, pero no, por motivos de trabajo siempre he llevado mayas u camisetas básicas y en el tiempo libre iba alternando con algún tejano que anteriormente me quedaba bastante justo, por lo tanto, no había necesitado comprar ropa nueva.

Una vez nos adentramos en pleno mes de septiembre, Cristian me indicó que había llegado el momento de cambiar mi forma de entrenar, a partir de ahora debía introducir tres días de entreno en el gimnasio. Mi primera reacción fue de miedo, miedo a cansarme, o a volver a desmotivarme, pero yo no era consciente de a qué es a lo que tenia que tener miedo realmente: A LAS AGUJETAS.

En este momento dónde me dolía todo el cuerpo y era incapaz de bajar las escaleras o sentarme con normalidad, Cristian estuvo ahí, a mi lado para apoyarme y aconsejarme continuar con el entreno tal y como él me indicaba para acostumbrar al cuerpo y hacer desaparecer las dichosas agujetas. Por motivos personales, un cambio en el mundo laboral, mi actividad física aumentó y se juntó el nuevo entreno con un incremento de actividad física en el trabajo, y aunque Cristian me había indicado que podía realizar una “comida trampa” a la semana, tubo que modificar mi dieta introduciendo otros alimentos porque continuaba perdiendo peso de manera acelerada. Por lo tanto desde septiembre a diciembre perdí unos 8 kilos más, rondando los 72 kilos.

AHORA SÍ QUE VEO EL CAMBIO

“mi éxito  ha sido debido a la motivación y el claro objetivo de encontrarme a gusto y guapa el día de mi boda, pero evidentemente, una de las cosas que más me ha ayudado a seguir para adelante en este reto ha sido el tener a alguien, en este caso a Cristian”

Fue en el cambio de estación, cuando al recuperar la ropa de invierno del año anterior, fui consciente de la transformación de mi cuerpo. Tenia ropa sin estrenar y la ropa que había utilizado hacia unos meses me quedaba completamente enorme, no me servia literalmente nada, no me lo podía creer. Tuve que modificar mi armario por completo, pasando de una talla 50-52 a una 42.

En la época de Navidad, Cristian me indicó que podía realizar las comidas familiares sin pensar en la dieta, ya que, después podríamos volver a la rutina. Por lo tanto, después de las fiestas, volví a mi “nueva vida”, de la cual ya podríamos decir mi vida.  Actualmente peso entre 70 y 71 kilos y yo he decidido mantenerme así por el momento, porque, aunque a Cristian le gustaría que perdiera unos 8 kilos más de grasa para después ganarlos en músculo, por el momento me voy a mantener con el peso actual ya que en pocas semanas tengo la prueba de mi vestido de novia y tengo miedo de que la prueba me coja a mitad de proceso, pero como ya hemos hablado y desde aquí lo hago oficial, me comprometo a continuar trabajando con Cristian después de mi boda  y finalizar el proceso para conseguir un cuerpo saludable e ideal.

Como conclusiones de este proceso puedo decir que mi éxito  ha sido debido a la motivación y el claro objetivo de encontrarme a gusto y guapa el día de mi boda, pero evidentemente, una de las cosas que más me ha ayudado a seguir para adelante en este reto ha sido el tener a alguien, en este caso a Cristian, controlándome semanalmente y que ha estado presente en cada momento de debilidad.

También tengo que decir que mi vida ha cambiado, he aprendido a alimentarme y disfruto dedicando tiempo a realizar deporte tanto al aire libre como en el gimnasio. Mi cuerpo ha cambiado, luzco más saludable y he ganado en salud, resistencia y fuerza, pero mi mente también ha cambiado y se ha hecho más madura y fuerte. Ha sido una gran experiencia y doy las gracias por apoyarme y creer en mi a Cristian Galián.

Esta soy yo, con 30 kg menos, probándome un mono para Nochevieja de 2016.