“Si quieres lograr cualquier cosa,debes primero CREER que lo lograrás”

Mantener la motivación en niveles altos es necesario cuando nos dirigimos a la conquista de un nuevo objetivo. Pero a veces, a pesar de nuestros esfuerzos podemos estancarnos y no vemos resultados o al menos no los que nos gustarían. Si este es tu caso no te preocupes, no eres una excepción, esta situación es más frecuente de lo que pensamos y evidentemente tiene solución, no te quedarás en el estanque para siempre.

Sobra decir que me refiero a casos en los que la persona ya está siguiendo una dieta y plan de entreno pautado y acorde a sus características, pero que a pesar de esto, su proceso es lento y sufre estancamientos en el peso. A continuación voy a detallar punto a punto lo que considero bajo mi criterio que es favorable hacer en estos casos, yo lo he sufrido en carne propia y he sobrevivido a ello.

 

1. No todo es la báscula, el peso no es el único factor que debería determinar que tengamos o no un buen día:

 

“Busca una motivación que no sea solo la bajada de peso reflejada en un insignificante número, hacerse fotos y comparar unas con otras puede ser una herramienta muy útil para automotivarnos”

La báscula juega un papel importante en este ámbito, sobre todo si estamos buscando bajar de peso. Si nuestro objetivo es perder peso y cada vez que nos pesamos vemos que la báscula apenas varía unos gramos o incluso subimos de peso, lo que hace que nuestra motivación vaya en picado a lo largo del día, tendremos que aprender a convivir y con ello y no darle más importancia de la que tiene a un simple número.

¿A qué me refiero? Bien, como sabréis hay otros parámetros que pueden indicarnos que estamos progresando, algunos de ellos son las medidas de los perímetros corporales de la cintura, cadera, pierna…etc; también se pueden utilizar la medida de los diferentes pliegues corporales; hay otros como las fórmulas de porcentaje de grasa, músculo y agua/líquidos, incluso hay básculas que ya nos dan esta información solo con pesarte. Pero tengo que deciros que sin duda la medida más fiable, aunque a veces no es objetiva, es el espejo.

Nos puede parecer ridículo o incluso imposible que a pesar de una “falta” de resultados en la báscula existan mejoras visuales en nuestro cuerpo. Pues bien señores y señoritas, tenemos que perder el miedo al peso, si tu un día te levantas y tu peso no ha variado y sin embargo tu sensación al verte frente al espejo y notar, por ejemplo, que tu barriga está más plana de lo habitual o que tus abdominales o cualquier músculo está más pegadito y visible, ya es un buen resultado, no tienes por qué obviar esto y quedarte con el numerito.

Busca una motivación que no sea solo la bajada de peso reflejada en un insignificante número, hacerse fotos y comparar unas con otras puede ser una herramienta muy útil para automotivarnos.

Entre estas dos fotos hay 5 años de diferencia, el peso es el mismo, 53 kgs, si embargo la apariencia es muy diferente,.

 

2. Revisa tus hábitos diarios, ¿realmente estás haciendo las cosas de forma correcta?

deja ya las escusas y el victimismo a un lado”

Suponemos que ya estás siguiendo un plan de entreno y de alimentación confeccionado exclusivamente para ti, acorde a tus objetivos y prioridades. Llegados a este punto, no está de más que revisemos si realmente estamos haciendo las cosas al pie de la letra.

Al pie de la letra me refiero a que si en tu entreno indica que tienes que realizar, por ejemplo, 6 ejercicios de 4 series cada uno y 10 repeticiones de cada serie, deberías hacer exactamente 6 ejercicios de 4 series de 10 repeticiones, ni más ni menos. Parece muy sencillo, sin embrago hay días en los que nos sentimos vagos, cansados, tenemos el ánimo por los suelos o estamos desmotivados, esto nos pasa a todos y es completamente normal. Pero no cometas el error de auto compadecerte y convencerte a ti mismo de que con hacer 5 ejercicios de 3 series de 8 repeticiones es suficiente , porque claro, es que hoy después de todo lo que me ha pasado ya es mucho solo haber venido al gym, ERROR garrafal.

O que por ejemplo, en mi dieta pone que tengo que hacer 5 comidas, pero como yo soy más listo que el hambre me salto las meriendas y en vez de 5 hago 4; o me pone que me toca una ensalada verde pero yo le pongo unos tomates, unos arándanos secos, una cucharadita de maíz, un poquito de queso….total ¿por eso no pasa nada no? O como he tenido un día horrible me merezco una oncita o dos de chocolate después de cenar ¿no?

Tienes que entender que no hay ninguna relación entre tus circunstancias temporales con tus entrenamientos y lo que te toca comer. No existe una verdadera relación entre los diferentes estados de ánimo y la comida, no hay NINGÚN alimento que te pueda calmar la ansiedad provocada por tu vida cotidiana.

Deja ya las excusas y el victimismo a un lado, porque al final, los problemas pasarán pero tu cuerpo seguirá siendo el mismo si cada vez que tienes un “problema temporal” reaccionas comiendo.

 

3. Seamos objetivos, ¿de verdad crees que no tienes resultados?

 

Vamos a echar la vista atrás, desde que decidiste que querías cambiar tus hábitos porque querías tener otro cuerpo diferente y empezaste con tu dieta y tu ejercicio ¿has tenido algún cambio? Seguramente tu cuerpo ya no es el mismo, seguramente tus medidas no sean las mismas, estoy segura de que te sientes mejor contigo mismo sabiendo que estás en camino de conseguir lo que quieres.

Al final del camino, verás los estancamientos como algo normal, verás que a pesar de todas las dificultades lograste conseguir lo que querías, te darás cuenta de que aquellas semanas viendo el mismo número en la báscula al final no tienen ningún significado, lo único que te queda es que lo conseguiste, que no te rendiste nunca, porque era lo que tu querías por encima de todo.

 

En Febrero de 2016 comencé mi preparación de competición, el primer mes apenas baje de peso, pero eso no me detuvo, seguí y seguí, y en junio había perdido un total de 15 kgs.

 

4. ¿Te gusta lo que haces? o ¿solamente lo haces por un objetivo?

 

Retrocedamos en el tiempo, vete mentalmente unos meses atrás, cuando te veías y te sentías a disgusto contigo mismo y con tu cuerpo físico, sabías que tenías que hacer algo pero te costaba decidirte, seguías teniendo malos hábitos porque a pesar de ir cambiando ciertas cosas no estabas seguro de si lo que estabas haciendo te llevaba en la dirección correcta.

Volvamos a hoy, aquí estas, aquel problema ya no lo tienes, porque decidiste tomar una decisión determinante, por ejemplo pedir ayuda a un especialista que te guiara y te dijera exactamente como hacer las cosas. Solamente el hecho de saber que estás haciendo las cosas bien ya te deja una paz y una tranquilidad que aunque aún no veas reflejados en tu cuerpo los resultados que quieres, porque no se consiguen de un día para otro, sabes que estás en el buen camino.

Y yo te pregunto, ¿te gusta practicar el deporte que haces actualmente? ¿Te sientes bien con ello? Y del mismo modo la misma pregunta para tu dieta, ¿te gustan los hábitos que llevas, el hecho de comer varias veces al día en cantidades más moderadas, no tener esa sensación de pesadez después de comer mucho?

Si la respuesta es sí, entonces sigue adelante, aunque hoy no veas resultados sigue, porque lo que estás haciendo no lo ves como una obligación, porque al hacerlo día a día te sientes bien y al final ni mañana ni ayer existen, solo existe hoy. Te puede parecer una reflexión muy trascendental pero te pregunto ¿te sentirías mejor comiendo cada día comidas como pizza, hamburguesa, bocadillos, napolitanas, chocolates….? Total como no veo resultado haciendo las cosas bien…. Piénsalo.

Y si la respuesta es no, querido lector, vamos mal, muy mal. No puedes hacer algo solo por sus consecuencias, tienes que amar el camino, el proceso de cambio, se trata de cambiar tus hábitos viejos por unos nuevos, aprender a comer de manera saludable, entender que la práctica de ejercicio físico te reporta más beneficios que simplemente por ejemplo, adelgazar; te ayuda a sentirte más ágil, más enérgico, y en definitiva, más feliz.

 

5. ¿Pasas más tiempo al día viéndote mal y con pensamientos negativos o con emoción por el cuerpo que está en camino y para el que estás trabajando?

 

Si te dijera que tus pensamientos sobre cómo te ves, influyen en tu cuerpo ¿me creerías?

Te invito a que durante un día observes cuantas veces al día te miras al espejo y ves todos esos puntos que para ti son tus defectos físicos y te dices cosas como: vaya culo que estoy echando, vaya papada que se me está poniendo, vaya cartucheras que tengo, vaya flotador, estoy más gordo que nunca y así un largo etcétera…

Deberías sentirte ofendido, sí, has leído bien, ¿acaso no te sietes así cuando alguien a quién llevas tiempo sin ver te dice de manera directa o indirecta que has engordado? Y claro llegas a tu casa y no dejas de pensarlo, sin embargo eres incapaz de darte cuenta de que tú eres el primero que te dices ese tipo de cosas y peores cada día.

Por eso para de sabotearte, dite a ti mismo que ya no vas a criticarte y en vez de fijarte en las cosas que ahora no te gustan, pasa más tiempo pensando en cómo te gustaría que fuera. Haz la prueba y a ver con cuál de los dos pensamientos te sientes mejor.

 

 6.Algunos detalles a tener en cuenta, si la dieta y el entreno no falla ¿qué puede ser?

 

Vale, todo esto está muy bien pero no es mi caso, yo hago mi dieta a la perfección, como exactamente lo que pone en el papel, ni más ni menos, hago los ejercicios que me tocan, en la cantidad y día que me tocan. Y aun así no veo resultados.

En este punto tenemos que ir más allá de lo visible, te propongo que hagas una reflexión interna, piensa acerca de tu vida actual, ¿hay algo que no te deja estar tranquilo al 100%? ¿Tienes algún problema que pueda bloquearte y que no deje funcionar bien a tu cuerpo?

Dentro de este ámbito puede haber multitud de factores, quizás tengas problemas económicos, o algún problemilla de salud, o estás en una relación que no marcha del todo bien, o tienes un trabajo que no te gusta, estás estresado porque tienes que ocuparte de mil cosas al día, o quizás llevas sin trabajo un tiempo y ves que la cosa no se va a solucionar….etc etc etc.

Sincérate contigo mismo, busca la causa de ese malestar interno, valora si puedes hacer algo al respecto, y si puedes hacerlo hazlo!! No te quedes anclado en algo que no te lleva en la dirección hacia tus sueños, atrévete, porque vida solo hay esta.

Y si por el contrario no hay nada que puedas hacer que esté en tu mano, relájate y deja de preocuparte, porque al final, lo que tenga que ser será, pero hay una cosa clara y es que todo tiene una solución, todo menos la muerte.